Guadalajara, Jal.

En silencio, muy concentradas en su lectura y en el armado de un rompecabezas, dos niñas en “situación de calle” ocupan una de las mesitas de la sala infantil de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz (BIOP).

Son usuarias frecuentes del recinto enclavado en el corazón del Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara, el cual, a 20 años de su fundación, es “un recinto vivo, abierto a todo tipo de usuarios”, manifiesta Ángel Ortuño, responsable de servicios al público.

Las pequeñas lectoras son las mismas que cualquier mañana pueden ser vistas limpiando parabrisas en las calles y a las que se impide la entrada en las tiendas aledañas, debido a su aspecto sucio y maloliente.

Pero la biblioteca nunca las ha rechazado, ni a otros niños en situación de calle que han convertido el lugar en su refugio mágico. Atenderlos es uno de los retos principales del espacio que dirige el escritor Fernando del Paso.

Desde que los pequeños en circunstancias de marginación social comenzaron a acudir a la BIOP, explica Ortuño en entrevista con La Jornada, “una pedagoga organizó un club de tareas para apoyarlos.

Algunos son hijos de vendedores ambulantes de la zona. Los tenemos bien ubicados, vienen mucho y les insistimos en que traigan a sus padres, para que juntos compartan la experiencia de la lectura, pero no es un requisito, porque varios chicos llegan solos.

Se han habituado a leer cuentos y ya nos piden títulos, porque los escuchan durante las tradicionales sesiones sabatinas de cuentacuentos. El niño que entra toma un libro, ya sea de goma, de trapo o solo con ilustraciones; no lo suelta y vuelve a venir. Quieren más: esa es la maravilla que aquí sucede.”

Mediante visitas programadas, la biblioteca atiende un promedio de 6 mil 300 niños al mes, muchos de escuelas públicas. Tienen disponible un acervo de más de 7 mil títulos de literatura infantil, todos de gran calidad y, “por supuesto, ninguno es de Walt Disney”, asevera el bibliotecario.

Ubicada en el ex templo de Santo Tomás, la biblioteca se creó en 1991, con ocasión de la primera Cumbre Iberoamericana realizada en esta ciudad. El inmueble cuenta con murales de David Alfaro Siqueiros y de Amado de la Cueva, que datan de 1925.

Área para invidentes

La idea original era “resguardar toda la producción intelectual en ciencias sociales y humanidades de Iberoamérica. Se pensó que cada cumbre alimentaría el acervo y se crearía una biblioteca en cada país de la región, pero el proyecto no fructificó. Somos la única, nos quedamos solos”, deplora Luz Elena Martínez Rocha, administradora general del recinto.

En charla con este diario, detalla que la BIOP es “muy sui géneris”, pues se especializa en fondos iberoamericanos en español, de autores de la región en ciencias sociales y humanidades y, a la vez, es una biblioteca pública.

Esa doble característica nos hace tener ciertas contradicciones, porque una biblioteca pública se debe a sus usuarios y deberíamos estar dispuestos a satisfacer todas las necesidades que nos expresen, pero no es así, pues tenemos una vocación muy clara. Nos piden libros técnicos o científicos y no los tenemos; entonces debemos pensar cómo hacer para que no se vayan con las manos vacías.”

La BIOP atiende casi 20 mil usuarios al mes. Entre la amplia gama de personas que acuden de manera recurrente no sólo es peculiar la presencia de los niños en situación de calle; también “tenemos un número muy alto de personas de la tercera edad que vienen cada día, sin falta, a la sala de publicaciones periódicas a leer los diarios y las revistas de análisis político. Por cierto, La Jornada es el diario más consultado”, explica Ortuño.

En 2005 se instaló en la nave central del templo el área para invidentes, la cual cuenta con una colección de literatura en sistema Braille y tres computadoras con lectores de pantalla. Ahí se ofrece, de manera gratuita, capacitación para el manejo del software.

A la fecha, hay personas invidentes que prácticamente “devoran libros con las orejas”, luego de aprender cómo usar el programa llamado Jaws (acrónimo de Job Access With Speech).

Ángel añade que si bien constantemente deben lidiar con la expectativa de algunas personas que piensan que una biblioteca debe tener libros de todo tipo, casi nadie se va decepcionado de la BIOP, pues ofrece una amplia base de datos, la misma de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Además –continúa Ángel Ortuño, responsable de servicios al público de la BIOP– somos la biblioteca más céntrica de Guadalajara, la mejor comunicada en términos de transporte público; de ahí nuestros números elevados de afluencia en una zona que no es habitacional. Hay bibliotecas municipales, pero no tienen la misma capacidad ni el mismo cupo.

Tenemos estudiantes de nivel superior y son los que nos ubican más. Muchos usuarios acuden a nuestra área de computadoras, pero tenemos un reglamento muy preciso para usarlas. En algunos casos, sobre todo si se trata de auxiliar una actividad académica, autorizamos el ingreso a redes sociales. Eso sí, para nada somos un café Internet”, bromea en referencia a la noticia dada hace unos días en el sentido de que la megabiblioteca Vasconcelos de la ciudad de México era usada por la mayoría del público sólo para navegar por el ciberespacio.

Ciencias sociales y humanidades

La Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz posee casi 76 mil títulos, acervo que se incrementa, principalmente, durante cada Feria Internacional del Libro (FIL), de Guadalajara, cuando la UdeG (institución de la que depende administrativamente) les otorga un presupuesto de entre 400 mil y 500 mil pesos para comprar libros.

No obstante, Martínez Rocha explica que el espíritu de mantener un acervo con lo mejor de la producción intelectual de Iberoamerica, se cumple “con dificultad, porque la edición en América Latina y España está muy dispersa, no tenemos acceso a ella tan fácilmente, aquí nos llegan sólo los bestsellers.

La industria editorial ha tenido problemas y se enfoca más a cosas seguras, a autores conocidos; el resto de las publicaciones difícilmente llegan, pues las editoriales ven quiénes son los autores más taquilleros, en qué lugares y hacia allá se dirigen las publicaciones; no arriesgan mucho.”

Ortuño reitera que en la colección de la BIOP no se puede dar cabida a toda clase de material bibliográfico, porque se desdibujaría; además, “ya no tenemos espacio suficiente en la estantería. Incluso pensamos hacer una depuración, especializarnos aún más y trasladar algunos volúmenes a otras bibliotecas de la UdeG. Apostamos a tener muy clara la línea del acervo: las ciencias sociales y las humanidades en América Latina y España, no sólo de autores reconocidos, sino también de los ‘herejes’ de cada campo”.


La Jornada/25 de abril de 2012

Periódico La Jornada
Martes 15 de noviembre de 2011

Majestuosas, pero olvidadas. Sorprendentes, pero con graves problemas de deterioro. Las zonas arqueológicas del norte del país, desde hace un par de años, afrontan también la tristeza de una afluencia de visitantes que va en picada, debido al clima de violencia e inseguridad que se vive en la región, según confirman a La Jornada algunos de los arqueólogos que trabajan en esos sitios prehispánicos.

Tan sólo en Tamaulipas, la zona arqueológica de Las Flores, ubicada en pleno corazón de Tampico, que en 2006 recibió a más de 7 mil personas, el año pasado apenas tuvo 742 visitantes, y entre enero y junio de este año 320, indican las cifras proporcionadas a este diario por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por conducto de una solicitud dirigida al Instituto Federal de Acceso a la Información y Prorección de Datos (Ifai).

Paquimé, baja de 40 por ciento

Los arqueólogos responsables del sitio tamaulipeco, Gustavo Ramírez Castilla y Sophie Marchegay, lamentan que en la entidad la violencia nos está arrancando también una parte de nuestra historia, pues muchas personas han dejado de visitar Las Flores ante el temor de las balaceras y las detonaciones de granadas que suceden en Tampico a plena luz del día.

En Zacatecas, cuyas zonas de Altavista y La Quemada han registrado en 2009 y 2010 un descenso en el número de visitantes de 50 y 30 por ciento, respectivamente, en contraste con las cifras que se manejaban al principio del sexenio, la inseguridad ha afectado también proyectos de investigación.

Es peligroso transitar por las carreteras de Zacatecas. La Quemada queda a 35 minutos de la capital del estado y Altavista a dos horas. En este último sitio, una investigadora tuvo que cerrar su proyecto y evalúa la conveniencia de continuarlo, señala el arqueólogo Marco Antonio Santos Ramírez, a cargo de La Quemada.

En Chihuahua, donde la zona de Paquimé registra una disminución de visitantes de 40 por ciento y el espectacular sitio conocido como Cuarenta Casas, de casi 60 por ciento, la inseguridad es relativa, en opinión de Eduardo Gamboa Carrera.

El director del Centro Cultural Paquimé atribuye a diversas circunstancias la baja en la afluencia de público. El sitio es el más po-pular de todas las zonas norteñas, registró más de 51 mil visitas en 2006, pero el año pasado sólo acudieron 32 mil personas. En Cuarenta Casas bajó de 16 mil 594 visitantes, en 2006, a 6 mil 798 en 2010.

Son diferentes factores los que afectan la expectativa de los destinos culturales, comenzando por la percepción del bien, su significado, su vocación, la infraestructura, por supuesto la difusión y las redes de intercambio turístico comercial, señala el arqueólogo Gamboa.

Y detalla: “con la inseguridad vivimos los arqueólogos: del presupuesto para la siguiente temporada, de quién estará ocupando el terreno, de los saqueadores que no ven bien a los metiches, del mercado negro de piezas de valor cultural, del dueño de las vacas, de los perros.

“Nuestras instalaciones son bastante seguras y bien coordinadas con protección civil y la comandancia municipal, así como con la Cruz Roja y los bomberos. La inseguridad es relativa, la región no vive un estado de inseguridad permanente, fluctúa y se distribuye en picos de tiempo y espacio, hoy aquí, pasado mañana allá, y en un descuido quedar entre un fuego cruzado o ser víctima de un secuestro, un robo, un car jacking, o una extorsión, por lo que si algo aumentó, no fue la inseguridad, fue la delincuencia”.

Recesión económica, otro factor

El arqueólogo Antonio Porcayo Michelini, del Centro INAH Baja California, apunta que además de la ola de violencia e inseguridad que se vive en la frontera, es la recesión económica en la entidad la que también afectó durante los recientes cinco años la afluencia de visitantes a El Vallecito (que tuvo una disminución de 23 por ciento); el estado es muy grande y definitivamente cuesta dinero llegar a esa zona, agrega.

Foto

Petrograbados en el sitio preshispánico de Boca de Potrerillos, Nuevo León
Foto Héctor Jaime Treviño Villarreal

En Durango, el arqueólogo José Luis Punzo Díaz explica que en el sitio La Ferrería, cuyo ingreso de visitantes ha caído 49 por ciento, son dos las razones. La primera, la infraestructura, pues en 2009 se cerró por más de seis meses el camino de acceso tradicional a la zona, además de que en 2010 la temporada de lluvias fue particularmente fuerte y una creciente afectó el puente de acceso a la comunidad de La Ferrería, así como a la carretera.

Este año pinta igual, derivado de esos dos eventos. La segunda razón es, por supuesto, la violencia en la ciudad de Durango, aunque cabe mencionar que la parte más álgida en esa urbe fue en 2010 y los primeros meses de este año. Muchas escuelas han preferido no hacer visitas fuera de sus instalaciones, concluye el arqueólogo.

Según los datos entregados a La Jornada por el Ifai, en Nuevo León, la zona Boca de Potrerillos recibe hoy día 56 por ciento menos visitas que en 2007: de 6 mil 212 en ese año pasó a 2 mil 734 en 2010.

La afluencia bajó debido a la espiral de violencia que hemos vivido en la región, comenta Héctor Jaime Treviño Villarreal, delegado del Centro INAH Nuevo León. Inclusive, continúa, hubo un momento en que el alcalde de Mina (donde está la zona arqueológica), Dámaso Cárdenas, hizo declaraciones a un diario de Monterrey para que las personas se abstuvieran de ir al municipio por la inseguridad reinante.

Por fortuna, agrega Treviño, entre septiembre y octubre de este año ha repuntado la afluencia de visitantes,debido a las fuertes medidas de seguridad implementadas por el Ejército, la Marina y la Policía Federal.

En Sinaloa y Sonora, si bien no existen zonas abiertas al público, hay un corredor arqueológico que va del municipio de El Fuerte (Sinaloa) a Álamos (Sonora), donde hay lugares muy interesantes, pero tenemos miedo y no los visitamos, no podemos trabajar ahí, ni siquiera acercarnos y mucho menos de noche, por la inseguridad. Y nosotros somos de aquí, sabemos dónde no entrar ni movernos, así lo asumimos. Por ejemplo, ya no acudimos al sitio arqueológico ubicado en San José de Gracia, que está en la zona serrana sinaloense, debido a las gavillas, a los que siembran mariguana y amapola, a los gatilleros que ahí se esconden, ni por ocurrencia entramos, por la violencia, comentaron trabajadores del Centro INAH Sinaloa que pidieron se reservara su nombre.

Por su parte, el arqueólogo Júpiter Martínez, del Centro INAH Sonora, aclara que las características de las zonas arqueológicas en esta entidad presentan mayor fragilidad al impacto del turismo en masa, especialmente sin control, pues algunas se caracterizan por sus accesos remotos y complicados, lo cual si bien resulta en beneficio de la conservación, requieren de una compleja infraestructura turística que distamos mucho de tener; el estado es muy extenso y presenta muy baja densidad poblacional en la región de la sierra.

No obstante la situación, los trabajos de los arqueólogos no se detienen, ni las investigaciones que cada día revelan interesante información acerca de las magníficas zonas prehispánicas norteñas. De ello daremos cuenta en las siguientes entregas de este reportaje.

(Con información de Javier Valdez Cárdenas, corresponsal)

El tomógrafo fantasma

Posted: August 25, 2011 in Uncategorized

En marzo de este año acudí al Hospital de Especialidades del Centro Médico Siglo XXI del IMSS para que me realizaran una resonancia magnética. En el área donde se llevó a cabo el estudio vi varias cajas grandes, con letreros que indicaban que contenían un tomógrafo marca Philips.

Me dio gusto pues creí que se trataba de un aparato nuevo con el que quizá se reducirían los tiempos de espera para los pacientes que requieren de esos estudios. Claro, también podría tratarse de un equipo descompuesto, no obstante decidí pensar de manera positiva.

Pero hace unas semanas regresé al lugar y ahí seguían las cajas, perfectamente cerradas. Pedí a través del IFAI que me indicaran cuántos tomógrafos tiene ese hospital y comparto con ustedes la información.

El Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, que atiende diariamente cientos y cientos de pacientes sólo cuenta con dos tomógrafos y un equipo de resonancia nuclear.

¿Ahora comprenden por qué las citas para esos estudios pueden tardar dos, tres o hasta ¡seis! meses?

La sorpresa fue que en la información que me mandaron no se menciona ningún tomógrafo marca Philips. Uno es Toshiba, el cual tuvo un costo de 12 millones 150 mil pesos, el otro es General Electric, más baratito, costó 7 millones 60 mil 285 pesos, ambos adquiridos en 2010. El equipo de resonancia magnética fue fabricado por Siemens, adquirido en el sexenio pasado (en 2004) por 14 millones 94 mil pesos.

¿Y el Philips que tienen ahí empaquetado? ¿Por qué no lo reporta el área administrativa del hospital en la información que se pide a través del IFAI? Aún si no funciona vale varios millones, según me dijeron personas que trabajan en la compra y venta de equipo médico.

A mis dudas añadan las suyas.

También pedí información acerca de los equipos con los que trabaja el Hospital de Oncología del mismo Centro Médico Nacional Siglo XXI. Me imaginé que ahí contarían con más aparatos para tomografías dada la atención especializada que ofrecen. Pero no. Solamente cuentan con un tomógrafo de los más picudos, o sea, de esos computarizados que realizan “64 multicortes”. Es marca Siemens, el cual, por cierto, también fue adquirido en 2010 pero costó un poquito más caro: 13 millones 745 mil 207 pesos. Hubieran comprado un Toshiba, ¿verdad?

En Oncología también tienen, según informe del IFAI, “un equipo de rayos X para realizar estudios tomográficos”, este si, marca Philips, adquirido en 2004 en 14 millones 488 mil 214 pesos.

Ese hospital de tercer nivel que atiende no solo a todos los pacientes del Distrito Federal, sino a miles que vienen del interior del país, solo cuenta con dos aparatos para realizar mastografías, uno marca General Electric, adquirido hace siete años en 6 millones 82 mil 678 pesos, y otro que ni siquiera ha sido inventariado (no se informó cuándo fue adquirido), marca Hologic, por el que se pagaron 4 millones 176 mil pesos.

Ahí les dejo los datos para que los analicen y tomen sus precauciones si acaso son pacientes de esos hospitales y les urgen mastografías, tomografías o resonancias (los dos últimos son estudios que tienen un costo de entre 2 mil y 4 mil pesos cada uno).

Hay muchos enfermos del IMSS que se quedan en el camino, es decir, que no llegan a sus citas para los estudios, sobre todo en Oncología.

El cáncer no espera, inofensivo, dos o tres meses a que haya lugar para un estudio que forzosamente requieren los médicos para iniciar los tratamientos. 

Les presento a uno de los mejores neurocirujanos de América Latina, el doctor Gerardo Guinto Balanzar, presidente de la Sociedad Mexicana de Cirugía Neurológica y jefe de Neurocirugía del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, en cuyas manos tuve la fortuna y el privilegio de estar hace unos meses. Fue muy satisfactorio comprobar que el especialista se encuentra formando a un grupo de jóvenes médicos que, pese a los problemas que enfrenta el sector salud en nuestro país, se comprometen con su profesión a favor siempre de los pacientes.

Este es un fragmento de la entrevista que ofreció el doctor Guinto a la página web Salud y Medicinas. Es muy interesante lo que nos dice acerca de uno de los padecimientos más aterradores que puede sufrir nuestro frágil cerebro: el cáncer.

 

 

Por Juan Fernando González G./www.saludymedicinas.com.mx

Foto: Tomada de http://www.medicina.uanl.mx/ciem/ponentes.html


El doctor Gerardo Guinto Balanzar, catedrático de las universidades Nacional Autónoma de México, La Salle y Anáhuac, explica que no puede afirmarse que el cáncer cerebral sea sinónimo de muerte, aunque hay que reconocer que el fallecimiento por esta causa ocurre en gran porcentaje de pacientes

Desafortunadamente, dice el cirujano, “el cerebro es un órgano muy lábil (frágil), y una vez que se enferma de algo agresivo tiene pocos elementos para defenderse. Si el tumor es benigno, la tecnología actual ha modificado mucho la expectativa de vida; gracias a técnicas de microcirugía y radiocirugía, los tejidos afectados se pueden quitar por completo y se logra que no vuelva a salir”.

¿Por qué los tumores primarios eligen al cerebro para mudarse?

Porque la circulación cerebral es una de las más nutridas. El cerebro requiere de mucho oxígeno y es el órgano que más energía gasta, ya que siempre está activo, aunque estemos dormidos. Entonces, es lógico que al requerir gran cantidad de volumen sanguíneo se contamine con alguna célula cancerosa a pesar de que tiene una barrera hematoencefálica, una especie de muro de contención que trata de impedir el paso de estos agentes tumorales. Sin embargo, cuando las células son muy agresivas, rompen la barrera, más aún si el paciente tiene un sistema inmune debilitado.

¿Hay síntomas claros que nos ayuden a detectar el problema en sus primeras fases?

No necesariamente, porque hay mucha variabilidad en el funcionamiento del cerebro de una persona a otra, de tal suerte que cuando en un individuo se puede diagnosticar más tempranamente un problema, en otro puede se puede retardar. También tiene que ver la localización del tumor y la velocidad de crecimiento, que en cada caso es distinto.

“Por otro lado, hay áreas silenciosas en el cerebro de las que no sabemos mucho. Allí puede crecer un tumor asintomático durante varias semanas, o incluso meses, con molestias leves como debilidad o somnolencia, y entonces cuando se hacen los estudios nos damos cuenta de que ha alcanzado dimensiones importantes. Los especialistas tienen ciertas claves o signos para poder pensar qué síntomas sugieren una lesión severa y cuáles son síntomas banales, pero lo que sin duda va a dar la pauta para sospechar la presencia de este problema son los estudios de imagen: rayos X, tomografía y resonancia magnética.”

¿Existen medidas preventivas?

Desafortunadamente, no sabemos cuál es el factor detonante del crecimiento de estas lesiones. Lo que sabemos es que hay factores predisponentes, por ejemplo, la herencia: gente que ha tenido antecedentes familiares de algún tumor, sin importar la localización del mismo. Hay algunos factores de los que se sospecha, pero no han sido demostrados, como traumatismo (golpe) y el uso de teléfonos celulares. Es posible que la radioterapia pudiera generar algún tipo de tumor, pero en un muy bajo porcentaje de pacientes.

¿Quién “gana”, hombres o mujeres?

Depende del tipo de tumor. El glioblastoma multiforme es un poco más común en hombres, en una relación de 55% a 45%. En cambio, es tumores benignos, como los meningiomas o tumores de la hipófisis, hay predominio más claro de las mujeres. Suponemos que se debe a factores hormonales, aunque no se ha demostrado nada todavía.

¿Y los niños?

Hay tumores congénitos (se nace con ellos), que son más agresivos porque el cerebro tiene células anormales desde que se formó, son más grandes y hay menos posibilidades de hacer algo. Y hay otros que tienen predilección por aparecer en la infancia, como el astrocitoma y otros que tienen que ver con la formación embriológica del bebé; se producen por alguna alteración en la migración, es decir, en el viaje que hacen las células durante la formación embriológica del bebé y que pueden degenerar en algún tumor. En general, los tumores infantiles son más agresivos que los que aparecen en la etapa adulta.

¿Una cirugía neurológica es, por sí misma, más riesgosa que cualquier otra?

No necesariamente, porque ahora tenemos nuevas técnicas de anestesia, de recuperación celular, de vigilancia transoperatoria y la experiencia de los cirujanos. Se trata de un riesgo estándar que no supera a una cirugía mayor de otra índole, son intervenciones bastante seguras. Lo que en un momento dado dificulta la evolución es la entidad patológica en sí, es decir, que por más técnica depurada que se utilice en un tumor maligno altamente agresivo no hay mucho que ofrecer, aquí y en cualquier lugar del mundo.

Las investigaciones en torno a esta patología se centran en desarrollar nuevos agentes quimioterapéuticos, más efectivos y con menos efectos secundarios, pero también se trabaja en el diseño de mejores equipos de radioterapia e instrumentos quirúrgicos que permitan mayor precisión durante las neurocirugías.

Sin embargo, el doctor Guinto Balanzar piensa que “eso va a llegar hasta un límite. Si queremos avanzar en la raíz de esto tenemos que actuar antes de que aparezca la enfermedad y entonces la clave está en la ingeniería genética, en estudiar el código genético de los recién nacidos y saber cuál es su predisposición en cuanto a tumores se refiere para, eventualmente, modificar ese gen, o bien, generar un agente que vaya directamente al tumor, viajando por sangre sin matar células sanas”.

Suena a ciencia ficción, pero “la nanomedicina es una realidad y se puede pensar en ella para fabricar aparatos y equipos de tamaños infinitesimales, a veces difíciles de imaginar, que podrían destruir los tumores, sobre todo si se descubren en los recién nacidos. Hacia allá vamos, y tal vez lo veamos en el futuro cercano”, concluye el galeno.

En el hospital de especialidades del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI del IMSS es un secreto a voces la existencia de habitaciones VIP para pacientes “recomendados”.

Las camas para los pacientes “comunes” se encuentran apenas separadas por cortinas de plástico, la mayoría viejas, sucias y rotas. Los enfermos escuchan perfectamente lo que médicos y enfermeras dicen a sus vecinos. También oyen sus quejidos y se enteran de malestares ajenos.

A los pacientes delicados los ubican en cuartos cerrados, el cual hay que compartir casi siempre. Si se tienen suerte habrá ventana.

Las camas consisten en un colchón de plástico verde, que con los calores quema a pesar estar cubierto con sábanas raídas.

En cambio, las habitaciones para pacientes VIP están en óptimas condiciones, siempre a la orden de los directivos del instituto.

Una de ellas es la cama-habitación 213, ubicada en el segundo piso del hospital mencionado. Ahí el IMSS da servicio médico a “very important people”.

Durante mi hospitalización en el CMN Siglo XXI en abril pasado me di cuenta de que esa habitación estaba vigilada las 24 horas por un policía. Era la única puerta en toda el área que siempre permanecía cerrada.

Pregunté al respecto a varias enfermeras y médicos, quienes evadieron el tema. Por fin una se atrevió a decir: “en la 213 se atiende a una señora recomendada de la dirección; se llama Carmen Rodríguez”. La versión fue corroborada por tres trabajadores más.

El asuntó me interesó e insistí ante otros empleados. Con la condición de que su nombre no fuera mencionado, relataron que a las pocas semanas de que Daniel Karam asumió la dirección del IMSS (el 3 de marzo de 2009), los padres de éste fueron los primeros huéspedes de la habitación 213, la cual siempre es pintada y dejada como nueva (incluido el cambio de mobiliario) antes de recibir a un nuevo paciente VIP.

A diferencia de otras camas, ese espacio recibe suficiente luz natural y está bien ventilado. Desde la ventana se aprecian las jacarandas del patio del costado izquierdo de la Unidad de Congresos. Cuenta con lavabo privado y sábanas en buenas condiciones. Respecto al colchón, quizá sea el mismo que usan las otras camas, pero eso si, no existe ninguna restricción en cuanto a las cobijas y demás accesorios (televisiones o radios) que pueden ingresar los acompañantes del enfermo. Por allí han pasado familiares y amigos de directivos del instituto.

Los informantes aseguran que siempre se asigna un policía que vigila quién entra y quién sale de esa habitación. El guardia pide y anota nombres de médicos, enfermeras y visitantes. La idea es que nadie ajeno se entere de que ahí se da atención privilegiada y que se mantenga en el anonimato al “recomendado”.

Enfermeros y enfermeras se quejaron de que les exijan brindar “atención especial” a los pacientes de la habitación 213, pues señalaron que con frecuencia los “reportan” a la dirección por no acudir “a la primera llamada” del familiar del paciente VIP.

Entre tres o cuatro enfermeras deben atender, en promedio, a unos 30 pacientes cada día: tomarles los signos vitales y vigilar los sueros; darles medicamentos, cambiarles las viejas sábanas y las verdes batas rotas; bañarlos, etcétera. En ese piso se recibe a pacientes de neurocirugía y neurología, y “a veces no podemos dejar a otro enfermo por acudir con el ‘recomendado’, y luego sucede que cuando llegamos, el pariente se tarda en abrirnos la puerta, lo cual nos hace perder tiempo”, explicaron algunos jóvenes con los que conversé. (Por cierto, la paciente Carmen Rodríguez no era del servicio de neurocirugía ni neurología).

Una noche fui testigo del maltrato verbal que recibió una joven enfermera por no haber esperado 20 minutos a que el familiar de la paciente de la cama 213 abriera para que le revisara el suero, pues la muchacha tenía el pendiente de atender a una señora conectada a un respirador.

¡Qué gorrones! Es obvio que tienen dinero. ¿Por qué no se van a un hospital privado?”, criticó uno de sus compañeros.

¿Cuántas camas VIP más hay en el Centro Médico Nacional Siglo XXI? ¿Cuántas en otros hospitales del instituto? Nadie conoce el dato. O no lo puede o quiere revelar. Se trata de pacientes y familiares que con “sólo una llamada” se libran de meses de trámites y angustiosa espera.

¿Con quién quejarse por tal injusticia?

¿Quién debería supervisar que esto no ocurriera?

Quienes conozcan historias similares, favor de compartirlas aquí o a través de Twitter: @MonicaMateosV

 Enfermero en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI

Hace varias semanas pregunté a través de Twitter a Juan Francisco Molinar (@JFMolinar), ex director del IMSS, qué había hecho durante su gestión para mejorar la atención en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, hospital al que desde hace siete meses tengo bajo la lupa, no solo porque he tenido que ser atendida ahí, sino porque un familiar cercano, paciente de cáncer, fue maltratado por la burocracia y el pésimo sistema administrativo que prevalece en el hospital de Oncología.

El funcionario no tardó en solicitarme una dirección de correo electrónico para enviarme un documento donde, según él, daba respuesta a la pregunta que le hice.

Este es el documento que me envío: http://es.scribd.com/doc/56012691/IMSS-Politicas-Publicas-Molinar , en el cual no viene una sola línea acerca de QUÉ HIZO JUAN MOLINAR DURANTE SU GESTION PARA MEJORAR LA ATENCIÓN EN EL CENTRO MEDICO NACIONAL SIGLO XXI.

El texto que usa el señor Molinar  para justificar su “buena” gestión al frente del IMSS es uno de los alegatos que presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para defenderse cuando se le juzgó por lo ocurrido en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora.

Es un resumen general y más bien simplón, a manera de informe de labores, donde se dan cifras, se habla de programas de dudosa existencia (como el de Hospital sin Ladrillos -sic-) y de encuestas de satisfacción que ante la realidad que se vive hoy día en el instituto parecen sacadas de una chistera de mago.

No hay una línea en específico donde se mencione, por ejemplo, que el hospital de Oncología del CMN Siglo XXI sólo cuenta con dos equipos de tomografía, lo cual hace que las citas a pacientes con cáncer, que requieren un diagnóstico oportuno, tengan que esperar hasta tres o cuatro meses para recibir este servicio o hacerse la tomografía “por fuera”, estudio que en promedio tiene un costo de 3 mil 500 pesos en laboratorios particulares.

Se habla de que Molinar implementó un programa llamado “Atención en sexto y séptimo día (atención en fines de semana)” en 576 consultorios de 127 clínicas a lo largo del país. ¿A poco? Pregunté por Twitter a mis 3 mil 294 followers si conocían alguna clínica del IMSS en el país que atendiera citas programadas en sábado y domingo (pues las clínicas que tengo cerca de casa no lo hacen). Me informaron que en algunas clínicas sí hay consulta los sábados, pero solo medio día, y que no es muy conocido por los derechohabientes este servicio. La clínica 68 de Ecatepec es una de las que si atiende los sábados, pero varios tuiteros opinan que “es la peor de todas, lo tratan a uno con la punta del pie”. De los domingos nadie me habló. Inclusive una tuitera (@zurdaenriquez) denunció que en Lerdo, Veracruz, una joven embarazada murió el domingo 15 de mayo porque no había médicos en la clínica IMSS a donde acudió al sentirse mal, la enviaron a Lerdo, donde tampoco había doctores. Rumbo al puerto de Veracruz falleció: (Ver nota en La Jornada Veracruz)

Molinar también asegura que durante su gestión al frente del IMSS “se inició el programa más ambicioso de construcción de infraestructura hospitalaria en dos décadas”. Ajá. ¿Hospitales-cascarón sin equipos ni personal? ¿A eso se referían con lo de “hospital sin ladrillos”? ¿Y la infraestructura hospitalaria que ya existe y que se está cayendo a pedazos? ¿Por qué no una rehabilitación y ampliación de las clínicas y hospitales que ya existen y que no se dan abasto?

Urge una gran remodelación de nuestro Centro Médico Nacional Siglo XXI: que crezca la capacidad de los laboratorios, que funcione la red de computadoras en beneficio del derechoabiente que debe pasar hasta tres horas recolectando firmas por todas los pisos para que les programen sus citas, que haya espacios dignos en las salas de espera de cada hospital, urge un restaurante en Oncología, no solo changarritos de fritangas, camas de hospital que no parezcan crujías, mosquiteros en las ventanas de las áreas de hospitalización, aire acondicionado y muchos etcéteras.

De esas y otras propuestas les hablaré en el siguiente post. Mientras, échenle un ojo a los “logros” del señor Molinar cuando estuvo al frente del IMSS. Valga decir que al menos me respondió, pues el señor Daniel Karam (@danielkaramt, un economista al frente de esa instancia de seguridad social), a quien no solo yo sino decenas de derechohabientes cuestionamos cada día, ni un lazo nos echa.

http://es.scribd.com/doc/56012691/IMSS-Politicas-Publicas-Molinar

Dos pacientes hacen fila para pasar a rayos X. La persona de la camilla tenía esperando 4 horas, con fractura de cadera.

Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI.

En Unidades de Medicina Familiar:

  • Tenga a la mano el teléfono del consultorio que le corresponde, en la mayoría de ellos ya se pueden hacer citas un día antes, pero lo van a recibir después de atender a las personas que llegan desde las 7 am sin cita previa. Así que aunque le den por teléfono la cita a las 10 u 11 de la mañana, primero van a atender a “los sin cita” que llegaron de madrugada. Si tiene suerte pueden ser sólo 5 personas, pero nunca confíe en que si lo citan a las 10 a esa hora va a pasar. Calcule su estancia en la UMF de, al menos, 2 horas.
  • Ubique dónde queda el archivo pues pase lo pase en su consulta le harán ir a que le sellen o le firmen para confirmar “la vigencia” de sus datos.
  • Y tenga paciencia, mucha paciencia.

En Hospitales Generales de Zona:

  • Si lo remiten a alguna especialidad de un HGZ, es mejor que empiece a ahorrar. Así, desde el primer momento y hasta que sea su cita tendrá ya su guardadito ante la posibilidad de que la medicina que le receten NO se encuentre en la farmacia, lo cual es muy frecuente, y podrá comprar su medicamento en una farmacia comercial.
  • Si de plano no quiere gastar, ubique en cuanto llegue al hospital la dirección del mismo. Ahí es donde tendrá que ir a exigirle al funcionario su medicamento, el cuál le dirá que se lo mandará pedir, entonces tendrá que ir con el jefe del almacén de medicamentos para que anote cuál es la medicina que usted necesita. Le dirá que llame en dos o tres días, o en una semana. No le haga caso, llámele al menos dos veces al día para presionarlo. Si tiene suerte su medicamento llegará pronto, pero si no se apura en ir por él puede suceder que cuando llegue a la ventanilla de la farmacia ya se lo hayan dado a otra persona porque los empleados no apartan las medicinas. Entonces tendrá que hacer de nuevo todo el procedimiento (ir a la dirección, ir al almacén, llamar, etc).
  • Si no quiere que su tratamiento se siga retrasando, haga sus ahorritos para comprar sus medicinas o pida prestado en lo que su HGZ le consigue sus medicinas.
  • Por ningún motivo haga enojar a las asistentes médicas que controlan las citas de los doctores, pues le pueden retrasar sus citas. Siempre trátelas de la manera más atenta posible, dígales “señoritas” y nunca las interrumpa si están platicando entre ellas o tomando su café. Espere a que le presten atención siempre con una sonrisa.
  • Recuerde que no todos los HGZ realizan estudios de laboratorio especializados. Por ejemplo, si requiere un perfil hormonal o estudios endocrinológicos, sólo los realiza el HGZ de Troncoso, así que no se saque de onda si le piden ir hasta allá primero a sacar su cita y otro día (por lo general después de dos o tres semanas) a que le saquen sangre.
  • También ubique dónde queda el archivo pues pase lo pase en su consulta le harán ir a que le sellen o le firmen para confirmar “la vigencia” de sus datos.
  • Y tenga paciencia, mucha paciencia.

En Urgencias de cualquier hospital:

  • Si su paciente debe pasar la noche en Urgencias de cualquier hospital del IMSS y siempre que el padecimiento lo permita, exija que le permitan cubrirlo con una cobija. La mayoría de éstas áreas son muy frías, aun en primavera y verano, y es de la fregada pasar la noche en un hospital muriéndose de frío. Por supuesto lleve su propia cobija, con la idea de que quizá se le pierda si se requiere hospitalizar ya “en piso” a su familiar.
  • También ubique dónde queda el archivo pues pase lo pase le harán ir a que le sellen o le firmen para confirmar “la vigencia” de sus datos.
  • Y tenga paciencia, mucha paciencia.

En el Centro Médico Nacional Siglo XXI:

  • Si padece alguna enfermedad que lo haga sentir cansado, busque siempre ir acompañado por un familiar o por una persona dispuesta a subir y bajar escaleras durante, al menos un par de horas (para sacar citas y conseguir las firmas de los directores de los servicios o sellos, sacar copias, obtener firmas de vigencia en el archivo, y/o hacer fila de varios, varios minuto para la cita en laboratorios).
  • Por ningún motivo olvide llevar papel de baño y un gel antibacterial. Ninguno de los baños del centro hospitalario más importante del país tiene papel, mucho menos jabón para lavarse las manos.
  • Lleve una fruta, agua, quizá algún sandwich o galletas, los alimentos necesarios para aguantar una larga jornada esperando a que lo atiendan. También puede llevar un libro para aprovechar el tiempo. Recuerde que aunque su cita sea a las 8 o 9 am, el médico NUNCA lo recibirá a esa hora. Generalmente cada consultorio cita a varios pacientes a la misma hora, pero muchos médicos del turno matutino primero visitan a los pacientes hospitalizados y luego atienden a la consulta externa, claro, siempre y cuando no tengan un curso o una junta.
  • Lleve una tarjeta para teléfono público. En muchas áreas del CMN Siglo XXI la señal de celulares Telcel es muy deficiente o de plano no entra. Los teléfonos Nextel tienen una mejor recepción. En algunos pisos del hospital de Especialidades hay teléfonos públicos.
  • Apunte en una libretita todas las preguntas que le quiera hacer a su médico. Una vez terminada la consulta estará en chino que le vuelva a poner atención o a lo mejor le sucede que ya es la hora de salida del galeno y de plano ya no lo encontrará, entonces deberá volver al día siguiente para pescarlo cuando abra la puerta. Pero también puede suceder que ya no esté en el consultorio el mismo médico que lo atendió el día anterior. Así que no desperdicie la oportunidad de oro que es tener a su médico especialista frente a frente. Pregunte todo o calle para siempre.
  • También tenga un guardadito para realizarse algunos estudios. Desafortunadamente algunos servicios, como el de tomografía del hospital de Oncología, están saturados y las citas las dan hasta tres meses después del día en el que las va a solicitar. En estos casos, el riesgo es que enfermedades como el cáncer avancen. Así que es mejor optar por hacerse los estudios por fuera. Si así lo decide dígaselo a su médico y/o a las asistentes que programas las citas para que no manden su consulta hasta el año siguiente. Y ni haga corajes, porque además de hacerle daño, el IMSS nunca le va a reembolsar el dinero que gastó en esos estudios.
  • No se le olvide llevar toooodos los papeles y estudios que hasta ese momento le hayan hecho. De preferencia vaya anotando todo (síntomas, medicamentos, tratamientos, etc) pues cada médico que lo atienda le volverá a preguntar todo. Lleve una copia de todo para evitar salir a hacerlo y ahorrar tiempo. Si se le olvida llevar algo es posible que lo citen para otra ocasión.
  • Y tenga paciencia, mucha paciencia.

La niña de San Juanico

Posted: February 6, 2011 in Yo Opino

El 15 de septiembre de 2010 acudí al Zócalo de la ciudad de México a realizar la cobertura de los festejos oficiales por el Bicentenario de la Independencia. Me llamó la atención una mujer vestida con amplio faldón verde, blusa blanca con olanes y diversos adornos con los colores patrios. Nunca la había visto: su rostro quemado y un par de prótesis en lugar de brazos, muy dispuesta a participar en la celebración. Le tomé un par de fotos porque me gustó su atuendo y su actitud, muy quitada de la pena fumando. Muchas semanas después la vi frente a la Catedral vendiendo collares y otras chucherías.

Hoy mi mamá me platicó que leyó un reportaje acerca de “la niña de San Juanico” que es vendedora ambulante en el centro. Cuando me comentó “tiene su puesto frente a la Catedral”, supe de inmediato a quién se refería.

Busqué la historia en internet y quiero compartírselas porque es una prueba más del olvido y desdén por parte del gobierno príista de entonces (y de Pemex), quienes prometieron ayudar a los damnificados por la tremenda explosión de una planta de almacenamiento y distribución de gas licuado del petróleo, ocurrida en 1984 en San Juan Ixhuatepec, Tlanepantla, Estado de México, donde murieron casi 600 personas y 2 mil más quedaron heridas.

La muchacha se llama Sonia Miranda y tiene 28 años, edad diluida tras las cicatrices eternas que le dejaron las quemaduras que sufrió aquella madrugada, cuando apenas contaba con 2 años. Su mamá murió cuando, luego de sacarla a ella y a su hermana mayor de su casa incendiada, regresó por su hermano y ya no pudieron salir.

En la entrevista que le hicieron a Sonia para el diario Crónica en 2008 afirmó que no recuerda qué sucedió aquel día, no obstante haber estado mucho tiempo en el hospital y sufrir la amputación de los dos brazos.

Dijo que tiene 2 hijos (hoy de 9 y 6 años); para sobrevivir vende sus dibujos y bordados (también hace bufandas) frente a la Catedral.

No habló nada de alguna pensión vitalicia o algo por el estilo que le hubiera otorgado Pemex. En otra charla que tuvo con El Universal en 2006 Sonia contó que comenzó a trabajar a los 16 años, primero como conserje en una maderería, luego en una fabrica de popotes, y finalmente como vagonera en el metro. Sólo estudió la secundaria.

Según una encuesta que realizó en 2009 El Universal, solo el 34 por ciento de los jóvenes entre 18 y 29 años están enterados de lo que pasó en San Juanico.

Pero ahí están Sonia y muchos otros cuya tragedia inició aquella madrugada del 19 de noviembre de 1984.

Hoy la miro y no solo pienso en San Juanico, sino en los muertos y damnificados de San Andrés Texmelucan, Puebla, pero también en los niños de la guardería ABC de Hermosillo y en todos las personas que forman parte de la macabra estadística de los “daños colaterales” de este sexenio de guerra contra el narcotráfico.

La apuesta de los responsables de todas esas tragedias es al olvido para cubrir su culpa.

No dejemos que eso ocurra.

Para no olvidar:

http://www.eluniversal.com.mx/graficos/especial/EU_sanjuanico/index.html

http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2011/01/20/puebla/jus103.php

http://www.eluniversal.com.mx/notas/742465.html

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/88104



Ataque de “mafalditis”

Posted: January 16, 2011 in La Jornada/Cultura
Las librerías de Durango reportan un severo ataque de mafalditis entre los niños lectores. Desde hace cinco meses, sin que nadie se explique el motivo, las ventas de libros de Mafalda se han elevado en esta ciudad en más de 400 por ciento.

Son los pequeños los que animan a sus padres a llevarlos a buscar los volúmenes del personaje creado hace casi 50 años para una tira cómica publicada en un periódico por el argentino Joaquín Salvador Lavado, mejor conocido como Quino.

Así lo reportan dueños de librerías duranguenses, quienes informan que el gusto por las aventuras de la pequeña irreverente es tal que la venta de libros de Mafalda se ha disparado y en algunos locales ya no hay ejemplares.

Hace décadas, sólo en Argentina, el éxito de la tira cómica fue de tal magnitud que se vendieron más de 20 millones de ejemplares. Fue traducida a 26 idiomas y nunca ha dejado de reimprimirse en varios países.

En México, si bien Mafalda también tuvo un auge en los años 70 del siglo anterior, hacía un par de años que bajaron las ventas de sus libros. Pero desde septiembre del año pasado, aproximadamente, en las librerías de la capital de Durango, la chica de Quinovolvió a ser muy solicitada.

Rubén Vargas, propietario de una de las librerías más grandes de esta ciudad, explica que ha sido extrañoel auge en la venta de libros de Mafalda, sobre todo porque no hay una promoción nacional, mucho menos local.

Más le llama la atención que sean los niños quienes buscan iniciarse en la lectura precisamente con Mafalda, considerada durante algún tiempo una historieta para grandes, pues esta niña se burla de la situación política, social y económica de su natal Argentina.

Pero los tiempos y los lectores cambian. Mafalda es hoy día un libro que ayuda a los niños a iniciarse en la lectura, pero no sólo eso, sino que hace a los menores más pensantes, los hace reflexionar sobre el medio ambiente, sobre la ecología, la pobreza, la desigualdad, y tantos, tantos problemas que enfrentamos en México, que son los mismos de Argentina hace 40 o 50 años, considera Vargas.

Explica que las tiras humorísticas de Mafalda pueden hacer creer a los niños que Quino, su autor, se inspiró en la situación actual de México. Pasan décadas y décadas y la situación de los años 60 o 70 del siglo XX es la misma que la actual, lo que nos lleva a reflexionar que no hemos aprendido nada en ese tiempo, continúa.

En librerías de Durango ya no hay ningún libro de Mafalda, se han acabado y están a la espera de nuevas remesas.

El niño Carlos Terrones, de 10 años de edad y fanático confeso de la pequeña irreverente, tiene los 12 libros, que ha releído una y otra vez: Son los mismos problemas que tenemos en México, no ha cambiado nada, las autoridades no han aprendido, dice aLa Jornada.

Agrega que ha donado varios libros infantiles a la biblioteca de su escuela,pero los de Mafalda, esos no, esos se quedan en casa.

En la ciudad de México, en algunas escuelas ocurre un fenómeno similar. Los niños se recomiendan, de boca en boca, la lectura de las historietas de esas personitas cachetonas, cuyos diálogos los hacen reír mucho.

Así lo explica Octavio Cervantes, quien a sus nueve años descubrió a Mafalda porque un compañero de clase llevó al salón los libros, editados en México bajo el sello Tusquets. En pocos meses, la mafalditis se extendió en su grupo.

Antes leíamos los cómics de Spiderman, quien me parece heroico y salvaje; a otros amigos les gustaba el gato Garfield, pero cuando Carlo nos mostró a Mafalda nos encantó, porque es muy alegona, se quiere salir con la suya y busca que sus papás la escuchen; nos pone de buen humor, nos anima, dice el pequeño como todo un experto lector de historietas.

Añade que en la pasada Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que se llevó a cabo en el Centro Nacional de las Artes, varios de sus compañeros de tercero de primaria compraron los libros de Mafalda para tener la colección completa.

Por su parte, Valeria Etail Molina Cruz, de 11 años de edad, narra que conoció a Mafalda cuando se le cayó su primer diente y su mamá le dijo que se parecía a Felipito. ¿Y ese quién es?, pregunté; entonces mi mamá me dio una agenda donde venían unas historietas. Luego de leerlas le pedí que me comprara todas.

Para la pequeña, quien cursa sexto de primaria, sus primeras lecturas de Mafalda le parecieron algo difíciles, pero le llamó la atención que me hicieran reflexionar acerca de los problemas del mundo. Lo que no entendía, por ejemplo, cuando habla de Rockefeller, me lo explicó mi mamá. He vuelto a leer a Mafalda muchas veces, y ahora ya entiendo casi todo.

Valeria le recomienda a todos los niños que, aunque al principio les parezca difícil de entender, se acerquen a Mafalda, porque es muy divertida… ¿lo qué más me gusta?: Guille, su hermanito, y cuando ella humilla a su mamá diciéndole que no estudió nada.

(Con información de Saúl Maldonado, corresponsal de La Jornada en Durango)

Periódico La Jornada
Miércoles 12 de enero de 2011

Indigente en las escalinatas del Palacio de Bellas Artes, ciudad de México, 16 diciembre 2010

A 48 por ciento de los mexicanos no les interesa lo que sucede en la cultura o en las actividades de ese ámbito (teatro, danza, cine, literatura, conciertos), según documenta laEncuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales que mandó realizar este año el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA).

Los resultados de esa evaluación hecha por la empresa privada Defoe Experts on Social Reporting (con un costo de más de 7 millones de pesos), fueron dados a conocer el miércoles 15 de diciembre por la presidenta del CNCA, Consuelo Sáizar, quien explicó que los datos permitirán evaluar las políticas públicas en el sector cultural, así como identificar las necesidades.

Ello propiciará orientar programaspara que sepamos en qué invertir el dinero de los mexicanos, añadió.

En la rueda de prensa también estuvo presente Ernesto Piedras, director general de la consultoría The Competitive Inteligente Unit especializada en análisis económicos de las industrias culturales, quien se encargará de explorar los números que arrojó la encuesta, que ninguna universidad habría podido financiar.

A diferencia del estudio anterior sobre los mismos temas que se realizó en 2003, cuando sólo se encuestó a 4 mil 50 personas, ahora se realizaron 32 mil entrevistas, un millar por cada estado, cara a cara con los ciudadanos, en sus domicilios, entre el 24 de julio y el 5 de agosto de 2010.

El especialista explicó que el universo de la muestra permite una proyección de los resultados porcentuales en millones de habitantes.

De esta manera se concluye que 41 millones 645 mil 557 personas en el país están poco o nada interesadas en la cultura; sólo 11 millones 279 mil cinco personas (13 por ciento) están muy interesadas, 29 millones 498 mil 936 (34 por ciento) estarían algo interesadas y cinco por ciento no sabe o no contestó.

Los datos acerca de los consumos culturales sorprendieron a algunos de los funcionarios presentes en la rueda de prensa, otros no hicieron más que confirmar lo que desde hace años se sabe: 45 por ciento de la población nunca ha ido a un concierto o presentación de música en vivo, y 67 por ciento señaló que nunca ha visto una obra de teatro.

Varias personas ven un concierto de orquesta sinfónica en tv del Sanborns de los Azulejos

Cuarenta y tres por ciento de los mexicanos nunca ha ido a una biblioteca y 57 por ciento nunca ha estado en una librería o en tienda donde sólo vendan libros; 66 por ciento jamás ha asistido a una función de danza (excluyendo espectáculos escolares de hijos o conocidos); 53 por ciento nunca ha ido a una zona arqueológica oalgún sitio de monumentos históricos; 43 por ciento no conoce un museo, y 86 por ciento nunca ha ido a una exposición de artes plásticas (dibujo, grabado, escultura, pintura, arquitectura). Asimismo, 38 por ciento nunca lee los periódicos.

Pero 75 por ciento de los mexicanos ha ido alguna vez al cine, 76 por ciento escucha radio y 90 por ciento ve la televisión.

Los datos de la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales que dio a conocer el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) indican que 42 por ciento de las personas casi nunca disponen de tiempo libre entre semana y que cuando lo tienen prefieren, en su mayoría, descansar (16 por ciento) o ver la televisión (15 por ciento).

Si los mexicanos tuvieran más tiempo libre, su primera opción seríano hacer nada (22 por ciento), seguidos de quienes preferirían practicar más actividades físicas o deportivas (15 por ciento).

Sólo 7 por ciento preferiría realizar actividades artísticas en caso de tener tiempo.

El CNCA señaló que se trata de la primera vez se lleva a cabo un análisis nacional, en estos rubros.

Las dos principales ideas que las personas relacionan con la cultura son la educación y el arte, seguidas de las tradiciones, la cultura misma, la música y el conocimiento.

Entre las personas que respondieron que fueron al cine los tres meses previos a la encuesta, 90 por ciento manifestó que no vio películas mexicanas. 42 por ciento del público prefiere las cintas de acción y 14 por ciento las comedias.

Los que fueron a la danza en el reciente año, prefierieron la folclórica o tradicional mexicana (59 por ciento) por encima del ballet clásico (17 por ciento) y la danza contemporánea (11 por ciento).

Ópera para niños Zoología fantástica

Asimismo, 48 por ciento de las personas que fueron a algún concierto en los pasados 12 meses lo hizo a un show grupero o de banda, sólo 3 por ciento acudió a recitales de música clásica y 2 por ciento a la ópera.

Si bien 72 por ciento de los encuestados manifestó que acostumbra escuchar música grabada, 64 por ciento dijo que compraba la música en el tianguis, la calle o con vendedores ambulantes. Sólo 21 por ciento de los consumidores de discos los adquiere en tiendas especializadas.

De 8 por ciento de quienes en los recientes meses fueron al teatro, 6 por ciento lo hizo en la explanada de su pueblo y 5 por ciento fue público del teatro Blanquita; sólo 2 por ciento acudió a algún centro cultural. Los gustos teatrales de los mexicanos se inclinan por la comedia (47 por ciento).

La zona arqueológica que prefiere visitar el público es Teotihuacán, en cuanto a museos, el Nacional Antropología y el de Cera (ambos ubicados en la ciudad de México).

A la música, el teatro, el cine y a las zonas arqueológicas se deja de ir por falta de tiempo y dinero, mientras a la danza, las exposiciones de artes plásticas y los monumentos históricos porque no interesan.

Setenta y nueve por ciento de los encuestados dijo que en los recientes 12 meses no compró ningún libro y 68 por ciento que no leyó ninguno.

Entre quienes respondieron que sí adquirieron algún volumen, 5 por ciento fue de superación personal y 3 por ciento de temática religiosa, mismo número que quienes compraron libros de cocina o infantiles.

Televisión, el medio más popular

Veintiocho por ciento de las personas que nunca han acudido a una biblioteca argumentan que no les gusta leer o no les llama la atención.

En cuanto a las preferencias literarias domina la novela, seguida por la historia y los temas de superación personal.

Ochenta y siete por ciento de las personas no fue a ningún centro cultural en los recientes 12 meses, 81 por ciento no visitó ningún monumento histórico (el periodo medido incluye los ocho primeros meses del año de los festejos del bicentenario de la Independecia y el centenario de la Revolución).

De 84 por ciento que respondió que no practica ninguna actividad artística, argumentó que no lo hace porque no le gustaba (38 por ciento). 26 por ciento respondió que en su comunidad hacían falta los espacios culturales.

La televisión es, por mucho, el medio más popular, visto por 90 por ciento de los mexicanos, en su mayoría más de dos horas diarias (40 por ciento lo hace).

Veintitrés por ciento dijo preferir los noticiarios y 21 por ciento las telenovelas; 97 por ciento de las casas de los entrevistados contaban con televisor y sólo 32 por ciento manifestó que usaba Internet.

La mayoría de los encuestados (24 por ciento) tenía entre 13 y 20 años, con grado de estudios de secundaria (33 por ciento), 70 por ciento católicos.

El levantamiento de la muestra, dijo el CNCA, se realizó en los 32 estados de la República. Se llevaron a cabo 32 mil entrevistas, mil por estado, superando el número de entrevistas y el rango de edad de la población entrevistada en la encuesta de 2003, el mayor número de entrevistas permitió reducir el margen de error.

La presidenta del CNCA señaló que a partir del análisis de estas cifras, que no han hecho más que ratificar intuiciones, se diseñarán los presupuestos para cultura.

Además, informó que el consejo a su cargo tendrá un mayor acercamiento a la sociedad mediante programas, como verbenas públicas, cine en la calle o carretas de comedias, cuyos detalles anunciará el próximo año.

Para el economista Ernesto Piedras, los datos de la encuesta nacional no hacen más que reflejar que el común denominador en el país en materia cultural es la carencia, pero eso no es lo que más nos preocupa, sino la equidad, pues hay lugares donde prácticamente no se tiene ningún contacto con la cultura.

Según la encuestadora Defoe Experts on Social Reporting, que también aprovechó este encargo para evaluar los valores que guían a los ciudadanos, 44 por ciento de los encuestados siente orgullo por México, y sólo 13 y 11 por ciento, respectivamente, tiene preocupación o desilusión por el país.

En varios medios se ha publicado que esta compañía –que se anuncia como la primera empresa boutique de estudios de mercado y opinión pública en México– pertenece a Rafael Giménez Valdez, coordinador de opinión pública de la Presidencia de la República, encargado principalmente de pulsar la opinión de los ciudadanos respecto del gobierno federal.

En el portal de Transparencia de obligaciones del CNCA no aparece en el rubro de contrataciones ninguna referencia a la forma en la que se adjudicó a esa empresa el estudio para elaborar la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes también dio a conocer el Atlas de infraestructura cultural de México, que documenta cuáles son los recursos y bienes culturales con los que cuenta el país. ElAtlas anterior se publicó en 2003, bajo la gestión de Sari Bermúdez, quien realizó el anterior análisis de hábitos culturales.

La Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales se puede consultar en la página de Internet: www.conaculta.gob.mx.

Publicado en La Jornada
16 de diciembre de 2010

Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil